La relación entre la lengua y el paladar se comprende distinguiendo un contacto en reposo, un movimiento para hablar o tragar y un ejercicio voluntario. Esta guía ofrece referencias para comprender su posición relativa y las indicaciones posturales, sin intentar mantener una presión permanente.
Lengua y paladar: contacto, reposo y movimiento
La lengua cambia de posición al hablar, masticar y tragar. Por tanto, una indicación de postura de reposo no describe cada uno de sus movimientos. Observar la lengua al tragar no basta para saber dónde se coloca el resto del tiempo.
Durante la reeducación, el profesional puede utilizar una referencia en el paladar para ayudarle a identificar un contacto. Debe mostrar exactamente qué espera, comprobar que la indicación resulta cómoda y adaptarla a su boca. El contacto buscado no debe convertirse en una competición de presión.
¿Por qué prestar atención a la postura de la lengua?
Las presiones de reposo de la lengua y los labios forman parte de los factores que equilibran la posición dental. Este es el marco descrito por Proffit en un artículo teórico de referencia. No demuestra que imponer una posición a la lengua baste para corregir los dientes. Proffit, 1978
Una evaluación puede ser pertinente cuando el profesional detecta interposición lingual, una dificultad funcional o un aspecto que trabajar durante el seguimiento ortodóncico. El criterio útil es la función evaluada, no la capacidad de reproducir una fotografía de «buena postura» encontrada en internet.
Para distinguir las posibles observaciones, lea la guía sobre la posición de la lengua en reposo.
¿Hay que pegar toda la lengua al paladar?
Una expresión como «pegar la lengua» carece de precisión. Puede referirse a un contacto, una succión voluntaria o un ejercicio concreto. Estas tres cosas no son intercambiables.
Si le han dado esta indicación, pregunte dónde debe producirse el contacto, con qué intensidad y durante cuánto tiempo. Pida que revisen el gesto en vez de mantener una tensión permanente. El dolor, las molestias respiratorias o la dificultad para reproducir la indicación justifican interrumpirla y revisarla.
Nuestro artículo lengua pegada al paladar: distinguir sensación e indicación ayuda a preparar estas preguntas.
¿Se puede cambiar así la forma del rostro?
Las promesas de remodelar el rostro mediante el mewing van más allá de la evidencia disponible. La British Orthodontic Society indica que no existe evidencia científica que respalde un cambio en la forma del rostro por masticar o mantener la lengua y los dientes en una posición determinada. Declaración del 23 de mayo de 2025.
Trabajar una función lingual y prometer una transformación estética son dos objetivos diferentes. Las revisiones de reeducación asociada a la ortodoncia tampoco permiten garantizar la corrección de una maloclusión solo con ejercicios. Homem et al., 2014
¿Cómo avanzar si la posición resulta incómoda?
Describa la sensación en vez de intentar corregirla a la fuerza: presión sobre los dientes, tirantez, molestias en la mandíbula, boca seca o dificultad para respirar por la nariz. Especifique cuándo aparece y si ya utiliza un aparato.
Si la lengua simplemente está en contacto con el paladar sin molestias, ese contacto por sí solo no demuestra un trastorno. Si tiene que esforzarse para mantener una indicación o las molestias persisten, una evaluación permitirá saber qué trabajar.
Puede plantearse una férula de reeducación dentro de un proceso adaptado, pero llevarla no garantiza un resultado estético u ortodóncico. La guía de aparatos para colocar la lengua explica su lugar.
Fuentes y método
- Proffit, 1978. Equilibrio de presiones y posición de los dientes, artículo teórico.
- Homem et al., 2014. Revisión sistemática de la terapia miofuncional en ortodoncia.
- British Orthodontic Society, 23 de mayo de 2025. Posición sobre las promesas del mewing.
Redacción: Dr. Vladimir Khourda, dentista que ya no ejerce. Contenido informativo actualizado el 1 de octubre de 2026 a partir de las referencias citadas. No sustituye una evaluación individual.